AMOR PEQUEÑO, GESTO HUMILDE Y GRACIA DESBORDANTE.
La Santísima Virgen es tan gentil
Que acepta toda devoción por pequeña que sea,
Con tal que se haga
Con gran amor o cariño.
En este 25 de mayo, día calasancio, el P. José Alejandro Peña, párroco de la Transfiguración de Barquisimeto (Venezuela) nos brinda una reflexión sobre la devoción de Calasanz a la Virgen María.
Estamos promoviendo que en todas las parroquias de nuestra RED se rece este día la “Corona de las Doce Estrellas” por la evangelización, la unidad de la Iglesia y la paz en las naciones.
San José de Calasanz heredó de su madre una devoción tierna a la Santísima Virgen María, hecho que se refleja en sus cartas cuando recomienda a religiosos y laicos que se acojan a ella en todo momento. Expresa su devoción mariana de muchos modos: con la oración de las 12 estrellas, en la imagen en papel de la Virgen de las Nieves que tenía en su habitación, en su cariño a “la Moreneta”, a la Virgen María de Frascati y la dedicación de un Santuario a ella mandado por el mismo santo.
La devoción a la Virgen María nos abre un camino de esperanza en estos tiempos de pandemia. Ella nos muestra la gentileza que tiene con sus hijos a los que acoge en sus brazos con sencillez y humildad. Ella mira la rectitud de nuestro corazón y la hondura de nuestra vida para llevarnos al encuentro con Dios.
El santo nos invita a que mostremos en la vida de cada día sentimientos de cariño y devoción, sin grandes ideales ni grandes proyectos; desde la sencillez del trabajo, la lectura sosegada, los ratos de oración en silencio y el encuentro profundo con el Señor a imitación de María, modelo de apertura al misterio de Dios Amor.
En medio de esta pandemia, María es un ejemplo que nos conduce a Jesús, pan partido y entregado para nosotros: pan de la palabra, pan de la Eucaristía y pan de la caridad.
Encomendar nuestra fe, vida, misión y vocación a María para tener un encuentro profundo con la Palabra en esta cuarentena, vivir la Eucaristía con intensidad desde casa y en nuestra vida como una constante acción de gracias; y siendo pan de solidaridad, perdón, amor, encuentro, gesto oportuno y palabra sincera.
Que San José de Calasanz interceda por nosotros ante la Virgen Santísima Divina Pastora para que abramos el corazón al triple pan partido que es Jesús y nos podamos acoger con sencillez y humildad a nuestras madres. María es la pastora de nuestras almas en el seguimiento de Cristo y la vivencia de la Esperanza.
«Quien sirva con devoción a esta imagen santísima de la Beatísima Virgen, será siempre protegido y favorecido por ella» (12-8-1630) Carta al P. Castilla en referencia a la Virgen María de Frascati.

