El confinamiento en las casas está activando la creatividad en la pastoral de la Iglesia. A falta de espacios comunitarios de tipo presencial, el servicio pastoral de las parroquias se está reinventando realizando transmisiones de la Eucaristía por Facebook live, servicios de escucha a los mayores por teléfono, catequesis en grupos de zoom, oraciones compartidas con un guión preparado por el párroco.

En estos días, lo importante es que la gente se sienta acompañada y que no pierdan los vínculos con la comunidad donde alimentan su fe. En este “post”, les seleccionamos algunos testimonios de cómo se está viviendo la fe en nuestras parroquias.

PARROQUIA DE SANTA HELENA. BRONX. NEW YORK

Nueva York se ha convertido en uno de los focos más activos de esta pandemia y, como en otros lugares, las autoridades han decretado la cuarentena. La parroquia De Santa Helena del Bronx alberga una casa de formación escolapia y da servicio a la escuela Primaria de la parroquia y una Secundaria. El P. Luis nos comenta que “estamos celebrando la Misa y transmitiéndola por internet para los que nos quieran acompañar. Aún tenemos la iglesia abierta, pero sin ninguna función. A veces se expone el Santísimo, pero sin avisar para que no se congreguen grupos. Añade que también están “escuchando alguna confesión a seis pies de distancia, alguna consejería y con bastante papeleo administrativo. Sobretodo velando que los hermanos se cuiden”.

La gente agradece mucho que retransmitamos la misa por Internet. Nos siguen de NY, Miami y Puerto Rico. Además de otras personas que se nos van uniendo de otras partes. Muchos feligreses se lamentan de que no pueden celebrar la Eucaristía y recibir la comunión, pero eso solo lo sabemos de los que tienen redes. Muchos no tienen

P. Luis Alberto

 

PARROQUIA MARIA TREU. VIENA (AUSTRIA)

Puede ser interesante empezar con un dato geográfico. La parroquia escolapia de Maria Treu se encuentra en el distrito 8 de Viena, la capital de Austria. Es un distrito fuertemente poblado, gracias a la presencia de la universidad de Viena y otros centros de estudios.

Como todo el mundo, hemos pasado una primera semana de incertidumbre. Todos sabían que había que hacer algo, pero nadie sabía qué hacer exactamente. Finalmente, las instrucciones llegaron del gobierno, de la conferencia episcopal y de la diócesis.

Nuestro papel era de acompañar la comunidad parroquial en el cumplimiento de las orientaciones de la diócesis tal como llegaban.

En la secretaria tuvimos que preparar carteles de información, y mandarles a través de los correos y otros medios digitales y ponerles al día cada vez que había una nueva información. A lo largo de los días que pasaban, hemos visto nacer en nuestra gente nuevas maneras de seguir viviendo y compartiendo la fe y la caridad.

En el ámbito litúrgico, tenemos el templo y las capillas abiertas cada día de las 7 a la 19 h45 y se puede ver personas que vienen solas de vez en cuando a rezar o a encender una vela.

Gracias a las redes sociales, transmitimos en directa el vía crucis del viernes por la tarde y la misa de Domingo. Los miembros de la parroquia, sobre todo las personas ancianas, están muy agradecidas de participar, aunque a distancia a las celebraciones con sacerdotes a los cuales están acostumbradas.

En el ámbito caritativo: Entre los miembros de la parroquia hay muchas llamadas por teléfono o por redes sociales para saludar, animar y compartir noticias. El párroco llama y mando noticas a diversos grupos de redes sociales y otros miembros de la parroquia.

Los jóvenes monaguillos han ofrecido su disponibilidad para ayudar a los mayores de la parroquia a hacer sus compras, vaciar sus basuras y otras pequeñas ayudas, siempre cumpliendo con las normas vigentes de protección y de prevención.

Se puede decir que la gente está ya cansada de seguir encerrada. Muchos preguntan cuánto tiempo va tardar esta cuarentena. Nosotros contestamos que no lo sabemos; pero tenemos la convicción de que estamos viviendo una cuaresma existencial. Al final vendrá el tiempo de Dios, la victoria de la salud sobe la enfermedad. Seguimos rezando y apoyándonos los unos a los otros.

P. Jean de Dieu Tagne

 

La experiencia de Carora durante la cuarentena.

“Nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa” Estas palabras del Papa en la bendición extraordinaria Urbi et Orbi resumen muy bien lo que nos ha ocurrido en todo el mundo. Nuestra pequeña porción de Iglesia, la parroquia san José de Calasanz de Carora, en Venezuela, al igual que otras muchas, ha tenido que cancelar todas sus celebraciones litúrgicas públicas.

Sin embargo, esto no nos ha detenido en la vivencia de la Palabra. A partir del IV domingo de cuaresma comenzamos una nueva experiencia: en nuestra pequeña comunidad religiosa hacemos los viernes lectio divina de las lecturas dominicales, compartimos nuestra meditatio a través de correo electrónico con el rector de la comunidad (a quien la “tormenta” lo sorprendió en España) y él construye una estructura para celebración de la Palabra para ser vivida en los hogares de nuestros parroquianos; así como una homilía que cuenta con los aportes dados desde la lectio. Esto lo compartimos por los medios electrónicos con las familias, quienes como Iglesia doméstica se reúnen a la misma hora el domingo, preparan un ambiente especial, leen la Palabra, hacen eco de ella y leen la homilía preparada por la comunidad religiosa. Los reportes desde los hogares han sido “muy positivos”, los padres valoran el hecho de escuchar a sus hijos y viceversa. Sin duda, la vida parroquial no se ha cancelado, sólo se ha transformado.

Jr. Luis Demetrio Castillo

 

Parroquia san José de Calasanz (Medellín)

La Parroquia San José de Calasanz de Medellín en estos momentos donde el Señor nos pide cuidar nuestra vida y la de los demás, también nos invita ser conscientes de vivir a profundidad nuestra fe unidos familias y comunidades religiosas como un solo cuerpo del Señor, ser Iglesia. Debido a esto quienes colaboran en nuestra Parroquia junto con la comunidad escolapia se han preguntado el cómo ayudar a las familias a vivir el gran misterio de Dios en esta situación especial.

Hemos dispuesto para ello dos redes sociales Facebook e Instagram por las cuales nos comunicamos y enviamos materiales de meditación, oración, frases de nuestro querido San José de Calasanz, por estos medios estamos ofreciendo acompañamiento espiritual a las personas que lo piden, hemos tenido adoración al Santísimo de manera virtual y hemos celebramos la eucaristía en la Comunidad Escolapia siendo conscientes que no estamos solos, sino que la capilla está llena (no cabe uno más) porque nos sentimos Iglesia. También estamos recogiendo alimentos o dinero para mercar y ayudar a las personas de escasos recursos. Estamos orando por todos, es momento de unirnos y pedirle al Señor que nos siga regalando su Espíritu para permanecer en su Amor.

P. Asdrúbal Muñoz

 

 

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