Abajarse a dar luz a los niños

P. Orlando Rodríguez.

Párroco Anunciación. Harlem (New York)

Espero que se encuentren muy bien. Les habla el Padre Orlando, de la Parroquia de la Anunciación en Nueva York.

Quería compartir con ustedes este texto de Calasanz que ha estado moviendo mi corazón durante los últimos meses. Para los que no me conocen, he sido ordenado sacerdote hace apenas tres semanas y este texto lo he usado muchísimo durante mis meditaciones de preparación para el momento tan especial de mi ordenación.

También, tuve la oportunidad de hacer mi tesis en mi último año de Teología sobre San José de Calasanz donde me pude dar cuenta de la importancia de la humildad. Les voy a compartir un texto del santo muy conocido:

La senda mas rápida y fácil de ser exaltado al conocimiento de sí mismo y desde el a los atributos de la misericordia e infinita paciencia y bondad de Dios es rebajarse a dar luz a los muchachos, especialmente a los destituidos ya que esta es tarea baja y son muy pocos los que están preparados para humillarse”.

Yo creo que es un tema muy fuerte. Quizá ese tema de la humillación y del abajamiento no les gusta a muchos. ¿Por qué tengo que abajarme?, ¿Por qué tengo que salir de donde estoy si yo he logrado todo esto?, pero, yo creo que es algo que Calasanz nos pide a nosotros tanto como religiosos como sacerdotes, maestros, colaboradores laicos. Nos pide porque él sabe lo importante que es para los niños vernos bajo el mismo nivel.

Yo creo que ese es el punto mas clave que nos estamos abajando para ser y llevar al niño. ¿Cómo es y a donde lo queremos llevar? A la luz, y, Calasanz lo deja muy claro rebajarse para dar luz a los muchachos. Y esto es un tema muy importante, porque nosotros, verdad, si estamos aquí en este momento y nos sentimos que estamos arriba es porque hemos conocido esa luz. Nos toca a nosotros hacer que el muchacho también conozca la luz. Por eso es que nosotros decidimos abajarnos porque Calasanz nos pidió que nos abajemos y el Señor se lo pedía a Calasanz.

Sabemos que Calasanz buscaba un poco la fama y el reconocimiento, pero, el Señor le dijo “mira estos jóvenes”, “mira estos muchachos que te necesitan, que necesitan de ti, que necesitan que tu les instruyas”. Por eso es que tenemos que ser, verdad, una de las primeras cosas que les quería decir es que hay que reconocer que también salimos de abajo.

Yo salí de abajo, ustedes también de una manera u otra han salido de abajo ya sea en el aspecto físico o material. Sabes que quizá a veces nacemos en familias sencillas, humildes, pero sino también intelectualmente no todos nacemos sabiendo, todos nacemos desde muy abajo y vamos aprendiendo poco a poco.

Y tercero de alguna manera el abajarse, el saber que nacemos desde abajo en el aspecto espiritual. Porque es el señor el que nos ha hecho crecer poco a poco y por eso es que necesitamos llegar abajo, volver a donde estamos y saber de donde salimos para entonces poder acercarnos al niño y al joven a la luz.

Esa luz que lo va hacer crecer, que lo va hacer su mejor versión. Hay algo que Calasanz sabia muchísimo y era que él reconocía que todo lo que él tenía no era de él. Cuando nosotros estamos abajo sabemos que nada nos pertenece y eso es algo que nosotros como Escolapios tenemos que saber que nuestra obra que nuestro salón de clases y el niño con el que estamos trabajando no nos pertenece. Ni la obra, ni el salón ni la parroquia, nada nos pertenece, no es nuestro es del Señor.

Calasanz tenía muy claro que en el momento de la crisis mas grande que vivió en la orden, él sabía que esa obra no era suya que esa obra era de Dios y por eso lo dejo en las manos de Dios. Y por eso este texto a mi me ha impactado muchísimo y me ha ayudado a decir “Orlando, todo lo que tienes no es tuyo, sino es de Dios” y yo hoy les exhorto a que se lleven esto y lo tengan muy presente.

Que la actitud de abajamiento y saber a quién vamos a servir nos ayude también a entender que todo le pertenece a Dios y que nuestras obras tienen que estar en manos de Dios.

¡El Señor me los bendiga!

 

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