PERALTA DE LA SAL (HUESCA) ESPAÑA

Plaza de las Escuelas Pías, 1.

22513 Peralta de la Sal (Huesca)

Párrocos “in solidum”:

P. Juan Antonio Frías Ugarte

P. Jesús Marqués Aranda

P. Felipe Aguirre Olave

P. Gregorio Landa Lacuey

E-mail: juananfu@gmail.com

Tel. 974 41 10 31 / 629 578 469

 

Breve historia.

El primer escrito en que se nombra el templo parroquial de Peralta de la Sal es una bula del Papa Urbano II del año 1097. Son tiempos de reconquista cristiana de estas tierras y de la organización de poblaciones y parroquias. La parroquia de Peralta fue fundada por el obispado de Urgel y a su diócesis va a pertenecer hasta el año 1956, en que pasó a la diócesis de Lérida. En 1995, hace 25 años, pasa a formar parte de la nueva diócesis de Barbastro Monzón.

El templo primitivo era románico y estaba bajo la invocación de Santa María. Este templo, que conoció San José de Calasanz, fue destruido en la guerra “dels segadors”, en vida del santo. Unos años después, en la segunda mitad del siglo XVII, se construye uno nuevo, el actual, que con los años pasará a llamarse de Santa María de la Asunción. En 1677 el P. Luis Cavada, provincial de Cerdeña, viene a Peralta y visita este templo donde nos cuenta emocionado que se encuentra “una imagen de San José de Calasanz colgada junto al altar mayor, donde quisieron que predicara el dicho Padre Provincial, con gran consuelo de sus deudos y de todo el pueblo”.

El templo actual posee valores artísticos notables, destacando, sobre todo, sus yeserías mudéjares, que han hecho que el Gobierno de Aragón lo declarase Bien de Interés Cultural y la UNESCO, en el año 2001, Patrimonio de la Humanidad.

La parroquia de Peralta tiene un profundo significado para las Escuelas Pías. No debemos olvidar que fue la parroquia del santo Fundador en la que vivió muchos momentos significativos de su vida. En ella fue bautizado, confirmado, hizo la primera comunión y vino, a sus 26 años, a celebrar su cantamisa, un gran día de fiesta en el pueblo, sin duda. En ella va a iniciarse en la fe y también en el sentido de Iglesia, de aquella iglesia que comenzaba su reforma tridentina. Él que será un buen catequista, va conocer un catecismo reformado que se usaba ya en las parroquias de Urgel. Y no olvidemos su iniciación espiritual, marcada por las devociones populares, la devoción mariana que impregna esta tierra y las novedades marcadas por la “devotio moderna” y experiencias propias de su tiempo.

Desde el año 1970 la comunidad escolapia de Peralta de la Sal es responsable de esta parroquia. Y ya hace bastantes años, a petición del obispo D. Alfonso Milián, se atienden a un buen conjunto de pueblos de la diócesis situados al este del río Cinca. Antes, en 1936, el Beato Dionisio Pamplona fue párroco y su fidelidad parroquial desencadenó su camino al martirio.

Nueva realidad y contexto social

En la Diócesis de Barbastro-Monzón desde hace bastantes años se hablaba de la necesidad de una nueva organización para poder atender mejor pastoralmente a los fieles. Desde hace cuatro años la diócesis se reestructuró en unidades pastorales y en cuatro arciprestazgos. La comunidad escolapia de Peralta está enclavada en el arciprestazgo de Cinca Medio – Litera, y se encarga ella sola de una unidad pastoral que recibe el nombre de “Unidad pastoral de Peralta de la Sal”. Esta unidad pastoral está formada por los siguientes veintiún núcleos de población: Peralta de la Sal y su anejo de Cuatrocorz, Calasanz, Gabasa, Azanuy, Alins del Monte, Purroy de la Solana, Castillo del Plá, Mas Blanc, Pilzán, Estaña, Estopiñán del Castillo, Soriana, Caserras del Castillo, Camporrells, Baldellou, Costillonroy, Caladrones, Ciscar, Entenza y Estall.

El trabajo en unidades pastorales es mucho más que dibujar un nuevo mapa diocesano. Nos lleva a crear y pensar en unas nuevas dinámicas pastorales, más comunitarias, más sinodales, y a una nueva visión de parroquia y de iglesia. Todo en un proceso que desde el espíritu del Vaticano II pretende responder a las actuales situaciones que la iglesia enfrenta ya.

Si miramos los pueblos que conforman la unidad pastoral de la que somos responsables, vemos que todos ellos son pequeños núcleos, algunos mínimamente habitados y algunos otros deshabitados. La suma total de habitantes de toda esta unidad pastoral no llega a mil personas. El mayor núcleo es Castillonroy con unos 340 habitantes; tenemos algunos deshabitados como Soriana y Caserras y Peralta de la Sal está con unos 100 habitantes más o menos.

Una característica que define a todos los pueblos de la unidad pastoral es que son núcleos rurales y que se encuentran en lo que se llama la “España vacía-vaciada”. Esa parte de España que a partir de los años sesenta va perdiendo habitantes por un éxodo rural continuo a las ciudades, sigue perdiéndolos hoy en día también, y aunque dedicada al sector primario su densidad de población es de las más bajas de Europa. Esto hace con que la mayor parte de los servicios públicos y de comercio desaparezcan y que el olvido y abandono por parte de las administraciones públicas sea una realidad. Se habla mucho de este fenómeno, pero hay por parte de los agentes políticos y sociales como una impotencia a la hora de resolver los problemas. Nuestra civilización es urbana y el mundo rural se sitúa en una periferia sin peso e importancia. Esta es nuestra realidad, en la que vivimos.

Un paso importante dentro de la diócesis ha sido la creación y valoración de ministerios laicales al servicio de las comunidades. En nuestra unidad tenemos laicos que desde hace años cuidan y alientan la vida de las comunidades. Este último año hemos contado con seis personas que han formado varios equipos para animar las celebraciones comunitarias.

Desafíos – Amenazas

. Somos parte de la “España vacía – vaciada”. Una sociedad que parece que muere demográficamente, cultural y religiosamente y en su forma de ser iglesia. Crece el paganismo rural. Hay unas generaciones que se han desenganchado de lo religioso.

. Fragilidad humana del grupo en que vivimos (por edad, por estilos parroquiales centrados en sacramentalización, …). Se siente muchas veces impotencia pastoral y eclesial, que se acaban las posibilidades de revertir el proceso.

. El aislamiento histórico del entorno humano-social, de toda la zona. La soledad es una realidad en muchas personas.

. La sensación de bloqueo a muchos niveles (no solo en lo religioso) por falta de soluciones a las dificultades presentes. El mundo político y social ante nuestra realidad parece que está igual.

Fortalezas – Oportunidades

. El medio social que nos rodea, esta “España vacía – vaciada”, mundo rural, es una amenaza, pero también puede ser una fortaleza y oportunidad para una vida eclesial actual, que sea más comunitaria, ministerial y sencilla.

. El inicio del ministerio laical de la comunidad, y el empeño de renovación dentro de la iglesia local es una buena oportunidad para poder revitalizar la unidad pastoral que coordinamos.

. San José de Calasanz es para nosotros nuestra gran fortaleza y creemos firmemente que es también nuestra gran oportunidad. Su figura, la más importante de la comarca es posibilidad para presentar el evangelio y la iglesia.

. Nuestra diócesis es una diócesis martirial. Este aspecto está siendo marcado por nuestro obispo. Nosotros participamos con nuestros hermanos escolapios mártires, 5 beatos. Es un aspecto importante, aunque se necesita profundizar y desarrollarlo más.

. Nuestra unidad pastoral tiene más de setenta celebraciones de religiosidad popular, algunas de ellas muy enraizadas en la cultura de este pueblo. Son una buena oportunidad de vivencia de iglesia y de evangelización.

. Como Iglesia, UNIDAD PARROQUIAL, creemos que nuestra actitud fundamental es ESTAR (como Jesús en Nazaret) para:

  • SERVIR, CUIDAR Y ACOMPAÑAR a las personas que se nos han encomendado.
  • UNIR Y CONGREGAR a los fieles para CELEBRAR al Señor de la vida.