Venezuela vive años difíciles. El sistema de protección pública de salud es muy frágil, especialmente para los enfermos crónicos que les resulta difícil adquirir los medicamentos que se venden en las farmacias a precio internacional.

Por ello, desde Cáritas se han abierto en muchas parroquias servicios médicos gratuitos y un banco de medicamentos para los más pobres. Es el caso de nuestra parroquia San José de Calasanz en el barrio de Las Lomas en la ciudad de Valencia (Venezuela)

Los que dedicamos tiempo a la Pastoral de la Salud, nos sentimos impulsados a encarnar los gestos y las palabras de Jesús de ser misericordioso, dando consuelo y esperanza a los que sufren. Nuestro compromiso consiste en anunciar el Reino de Dios promoviendo la justicia y defensa de los enfermos, especialmente niños, mujeres y ancianos.

 Nuestra Parroquia cuenta con un banco de medicamentos que ayuda a muchos abuelos que sólo tienen una pequeña pensión del Estado y no les alcanza para cubrir los tratamientos propios de la edad, especialmente de la tensión. Es impresionante escuchar sus historias, el sufrimiento de nuestros mayores, sus ojos llorosos cuando consiguen las pastillas y sus gestos de profundo agradecimiento. Sin duda, el servicio que hace la parroquia con el banco de medicamentos se convierte en un espacio de escucha y encuentro con el Dios necesitado.

También, tenemos uno consultorio donde se brinda consultas de pediatría, medicina general y ginecología, con médicos comprometidos con las personas de nuestro barrio y con las mejoras de las condiciones de salud de las familias con muy bajos recursos.

Conseguimos los recursos gracias a donaciones recibidas de los padres Escolapios, particulares dentro y fuera del país. También recibimos de colectas que se organizan, en especial con Cáritas Venezuela que mensualmente va realizando un seguimiento y dotación de insumos.

Este compromiso social con las personas de nuestro barrio se hace porque somos consciente de la llamada que Dios nos hace de salir al encuentro del enfermo. Es una pastoral humanizadora y evangelizadora para que los enfermos descubran su dignidad y se sientan acompañados. Los sacamos de su postración y procuramos reinsertarlos a la comunidad.

Somos servidores de la vida.

Por Onairis Barrios