P. Alberto Sola. Párroco

Parroquia San Judas. La Habana (Cuba)

Desde 1996, los Centros Culturales Calasanz de Guanabacoa y Centro Habana, cuya titularidad, les corresponde a los Escolapios, ofrecen programas educativos dirigidos a las poblaciones de Guanabacoa y Centro Habana. Con el tiempo, se han ido implementando nuevos programas, que procuran dar respuesta a las necesidades educativas del entorno. Entre ellos se encuentra el ESPLAI cuya presencia se remonta al año 1996.

Semánticamente la palabra “esplai” es un término que engloba diferentes conceptos: tiempo libre, entretenimiento y diversión. A este aspecto esencialmente lúdico se le incorpora una intencionalidad educativa, convirtiendo el Esplai  en un eficaz  instrumento pedagógico.

Este programa educativo responde a la necesidad de disponer de un espacio de educación integral durante la etapa de vacaciones escolares y surge como necesidad en un tiempo de mucha carestía y de ausencia casi absoluta de ofertas educativas, en el tiempo libre, para la infancia y la juventud.

Es por eso que la comunidad escolapia de Guanabacoa se planteó la posibilidad de iniciar algún proyecto educativo no formal dirigido a niños y adolescentes de nuestras presencias. Con la colaboración de la fundación SETEM Catalunya, que envió un grupo de jóvenes educadores, y la participación, también, de jóvenes de Guanabacoa y Centro Habana, sensibles a la realidad social, se organizaron unas jornadas educativas en un barrio de la periferia de nuestra ciudad.

A partir del verano de 1997 y hasta la actualidad, el programa educativo Esplai se realiza en el Centro Cultural Calasanz de Guanabacoa y en el Centro Cultural Calasanz de La Habana (situado en el barrio de Los Sitios, en el municipio de Centro Habana donde radica nuestra parroquia escolapia), con una programación educativa que se desarrolla los sábados por la tarde, durante el periodo escolar, y durante tres semanas del mes de agosto.

 Los casi 25 años de historia del Esplai han permitido que un número muy elevado de niños/as y adolescentes se beneficiaran de este entorno educativo. La tarea de los monitores ha hecho posible generar toda esta vida. Algunos de ellos llevan muchos años realizando generosamente este servicio. Sin duda que, para ellos, también ha sido ocasión de crecimiento. Es de gran relevancia el hecho de que algunos de los actuales monitores fueron en su momento niños y niñas del Esplai. Que el proceso educativo del Esplai favorezca que algunos de sus usuarios jóvenes deseen prolongar su vinculación haciéndose monitores/as es uno de los mejores indicadores de su éxito educativo y su garantía de continuidad.