La escuela de tareas inicio hace 22 años aproximadamente a cargo de los voluntarios, Martha Aguilar, Beatriz Jiménez y Marco Antonio Ramírez.

Ha sido una iniciativa que se ha ido cambiando con los años. Se inició como un espacio destinado al apoyo escolar a niños y adolescentes de la comunidad de Progreso Nacional. Desde hace 5 años, la comunidad religiosa tomó la responsabilidad de tal modo que fue creciendo en oferta educativa con la incorporación de talleres: música, arte, inglés, formación humana y lectura.

Llegó el momento de pasar la responsabilidad a los voluntarios. Así pues, Erika Sánchez, asumió la misión de coordinar la Escuela de Tareas Calasanz y desde abril de este año, la coordina Nayeli Moreno, mientras que Erika junto con el equipo de Misión Compartida, se encargan de la formación escolapia.

Todo cambio remueve las dinámicas y los estilos de trabajo. Por ello, es necesario redefinir la dirección sin perder la esencia del proyecto de la Escuela de tareas. Usando la metáfora del tren de la vida, podríamos decir que el tren de las Escuelas de tareas ha seguido su viaje, subiendo, bajando, reencontrándose y despidiendo a varias personas que han sido importantes para que el proyecto siga su camino. Hay otras más que siguen dando vida a esta obra y seguramente llegarán otras que con el favor de Dios, continuarán imprimiendo color, sabor, alegría, fortaleza, ánimo y vínculo armonioso entre la piedad y las letras.

Durante la pandemia, la Escuela de Tareas se mantuvo abierta a las posibilidades que la virtualidad nos ofrecía. Los voluntarios estuvimos en contacto, llevamos a cabo reuniones virtuales para generar estrategias y continuar con la labor y seguir dando el servicio a la comunidad.

Pero no se logró el objetivo. Creemos que la virtualidad es insuficiente pues el éxito de la educación calasancia reside en el encuentro presencial y personal entre alumnos y sus educadores.

Es la única parroquia de la zona de Progreso Nacional (Ciudad de México) que trabaja con escuelas de tareas. El proyecto se va retomando después de la pandemia. Falta mucho por hacer, queremos pasar de una Escuela de Tareas a un Centro Cultural.

Con el favor de Dios y la intercesión de Calasanz, esperemos que así sea.

Erika Sánchez