Atentos a la voz del Espíritu de DIos

P. Nicolás Zunún Sch.P.

Párroco del Santísimo Salvador. San Juan (Puerto Rico)

 

 

“La voz de Dios es voz del Espíritu, que va y viene, toca el corazón y pasa, ni se sabe cuando viene o cuando sopla. Importa, pues, mucho estar siempre alerta, para que no llegue de improviso y se aleje sin fruto” (EP 131).

Calasanz tenía muy claro que el Espíritu de Dios actúa en la vida de las personas. No solo los aprendió en los textos de autores espirituales, sino que lo experimentó en su vida, en carne propia. Dejó que el Espíritu de Dios lo condujera por el camino del bien, de la conversión. Dejó que su vida fuera “como una navecilla” para que así pudiera llegar a un buen puerto.

Calasanz invitó a sus religiosos a que vivieran abiertos y atentos a la voz del Espíritu, porque solo así es como se puede saber qué es lo que Dios quiere de nosotros y responderle de acuerdo a su voluntad. De lo contrario, gastamos energía y no poder responder al llamado de Dios. De allí la invitación de Calasanz: “importa mucho estar atento a la voz del Espíritu”.

Para todos los que están iniciando en estos días el curso de espiritualidad calasancia, es importante que estén abiertos y atentos a la voz del Espíritu, ya que Dios nos puede hablar por medio de este curso. Aunque nos pueda parecer muy sencillo, estoy seguro que Dios obra si nosotros lo dejamos actuar.

No esperemos grandes acontecimientos para saber que es Dios quien está actuando. Hay que recordar el pasaje del Antiguo Testamento donde Dios le habla al profeta Elías, no en el trueno ni en la tormenta, sino en una suave brisa. Dios le invita a salir de la cueva donde se escondía para ponerse en marcha. Sabemos que Dios puede manifestarse en diferentes acontecimientos como lo hizo también frente a Moisés en una zarza ardiente. A través de un acontecimiento fuerte y llamativo se llama más la atención, pero Dios no siempre se manifiesta así. Muchas veces lo hace en lo silencioso y en lo sencillo. Por eso Calasanz hace énfasis en que, hay que estar atento para no dejar pasar la Voz del Espíritu porque no sabemos cuando viene ni en que momento se nos puede ir y no dejar fruto.

Espero que esta breve reflexión sobre la llamada que nos hace nuestro santo fundador sea una invitación a dejarnos tocar por ese Espíritu de Dios para que podamos responder a él con un corazón dispuesto a servir y amar en un mundo que tanto lo necesita, un mundo que se ha dejado corromper por el pecado.

Hoy más que nunca, necesitamos personas que sean sencillas, humildes que se dejen tocar y acompañar por la voz de Dios para convertirnos en constructores de su reino, para que todos seamos como decía San José de Calasanz, cooperadores de la Verdad, y así, transformar nuestra sociedad que se ha dejado corromper por el egoísmo, la desigualdad y tantos otros pecados sociales. Una sociedad que se aparta cada vez más de los mandatos de Dios, un mundo en que a pesar de los acontecimientos que hemos vivido, no es capaz de una conversión hacia Dios.

Por eso hermanos y hermanas, es tiempo que dejemos nuestro orgullo a un lado y abramos nuestro corazón a esa voz de Dios que reclama en el silencio de un niño abandonado, en el rostro de un anciano abandonado, en casa sola o asilo, en el dolor de aquel enfermo en casa o en hospitales, esa voz de Dios que habla en la mirada de aquellos jóvenes que no tienen quienes les ayuden para poder ir a una escuela a terminar ni siquiera la educación básica.

No dejes que esa voz del Espíritu de Dios se aleje sin que tu corazón no experimente su voz y el llamado que te hace a amar y amar de verdad.